Son dos pasos adelante, apenas un par de metros. Y, la diferencia, todo un mundo. “Estoy consiguiendo atacar, intentar ir hacia la red cuando puedo. Sobre todo, no estar en posiciones muy desfavorables, o al menos no dejarle al rival que me domine con facilidad, como ha pasado muchas veces este año”, desgranaba Rafael Nadal, después de fulminar a Stanislas Wawrinka (6-2 y 6-1 en 63 minutos) y alcanzar las semifinales del Masters 1.000 de Shanghái, en las que hoy (10.30, Canal+ Deportes2) encara la demoledora derecha de Jo-Wilfred Tsonga.
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