Anida entre la hinchada una corriente de desdén hacia las jornadas de selecciones. Un engorro eso del paréntesis en la Liga para dar cabida con fórceps a partidos internacionales de largas y muchas veces tediosas fases de clasificación. Pero esta vez, España se la juega. No está ante un envite menor. Un traspié ante Eslovaquia (La 1, 20.45), líder inopinado del grupo con tres puntos de ventaja sobre los españoles, dejaría al equipo de Del Bosque muy tocado. Por su credibilidad, debilitada desde el batacazo en Brasil, y porque una victoria local de Ucrania ante Bielorrusia dejaría a la Roja en igualdad con aquella, a la que debe visitar en Kiev en la última jornada, el próximo 12 de octubre. Solo hay plaza segura para los dos primeros, así que esta España renqueante ni mucho menos está a salvo, por imposible que parezca.
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