Mathieu Valbuena fue un ídolo en Marsella los ocho años que jugó allí. La volcánica afición del Olympique lo despidió con honores cuando el pequeño extremo abandonó el club en 2014 para jugar en el Dínamo de Moscú, incluso el club retiró su número 28 para que nadie más lo vistiese. Pero el fútbol, al igual que la vida, da muchas vueltas.
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