Ni el sol quiso perderse el recibimiento. Eso sí, quizás fue la única cosa de la que trataron de escaparse las 200 personas que se congregaron en la plaza de Callao para recibir a la selección española de baloncesto, flamante campeona de Europa tras su victoria ayer ante Lituania. "¡No quiero sol! ¡Quiero sombra!". Suplicaba entre lágrimas la pequeña Lía, de cinco años, mientras trabaja de hacerse un hueco desde el que observar el escenario en el que poco después aparecerían sus héroes. “Si no estás a gusto, nos vamos”, le contestó su madre. Dos minutos después no había ni rastro de lágrimas, ni rechazo al sol. Ambas, junto a sus dos hermanos, sonreían y levantaban las manos mientras hacían su entrada, a eso de las 13.35, los jugadores españoles.
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