A simple vista hasta parece enjuto Javier Gómez Noya, que no llega ni al metro ochenta de altura ni a los 70 kilos de peso, un inopinado hombre de hierro que acaba de hacer historia al ganar por quinta vez las Series Mundiales de Triatlón. Nadie había coleccionado tantos éxitos como este gallego, nacido hace 32 años en Basilea, pero criado en Ferrol desde que ni siquiera supiera andar. Ahora nada, pedalea y corre en una exigente disciplina que en su distancia olímpica plantea el reto acuático de un kilómetro y medio, 40 más de ciclismo y un postre final de 10.000 metros a pie.
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