Día de apertura de melones. El nuestro está aún algo verde y Serbia nos dio un disgusto. Nada que objetar al triunfo de los de Djordjevic, que confirmaron que han venido para quedarse. O mejor dicho, para marcharse a Río. Su rotación es infinita, su poderío físico también y todo el que aparece por la cancha tiene marchamo de jugador de primer orden, haciendo honor a su denominación de origen yugoslava.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1Xxmbv5
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire