Plena de expectativas y de dinero, de magníficos futbolistas, de futuristas coliseos y al tiempo de tradicionales escenarios, la Premier League inicia hoy una nueva edición en la que el Chelsea (que recibe al Swansea a las 18.30 horas en Stamford Bridge) defiende su primacía. Nadie aguarda nuevas apariciones entre sus rivales por el título en una competición en la que al campeón y el octavo clasificado les separaron 31 puntos la campaña anterior, cinco más de los que distanciaron a ese primer equipo que se quedó fuera de Europa del colista. En Inglaterra también hay clases: un repóker de escuadras parten con el objetivo de acabar en lo más alto, una obligación sino futbolística sí al menos inversionista en el caso del Liverpool y declarada en todos los aspectos para Chelsea, Arsenal y los dos clubes de Manchester. Tras ellos un segundo escalón lo lidera el Tottenham, que enfrascado en la construcción de un nuevo estadio tiene el reto de crecer hasta el verano de 2017 para darle entonces lustre a ese estreno. Y a esa estancia tratan de elevarse el resto de equipos. Everton, West Ham United, Southampton, Stoke City, Crystal Palace o Newcastle parten con argumentos futbolísticos o sociales para lograrlo, pero el músculo económico del nuevo contrato televisivo barrunta más igualdad que nunca. “Seguro que la Liga se ganará con menos puntos que otros años”, previene Jose Mourinho.
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