Familiar y humilde, históricamente sufrido, el Levante quiere seguir siendo el dueño de su destino, orgulloso de su pasado y su presente. Los dólares de Robert Sarver, el banquero americano dueño de una franquicia de la NBA, los Phoenix Suns, no impresionaron al levantinismo. Sarver se presentó en Valencia en varias ocasiones entre junio y julio con una propuesta de inversión de 56 millones para el club de Orriols, 30 de ellos destinados a paliar la deuda y el restante para potenciar la plantilla. El Ciutat de València se transformaría y modernizaría para convertirlo a su vez en un centro de ocio para los asistentes. Una visión americana para abrir el negocio. Pero el Levante, a través de su Fundación, propietaria de la mayoría accionarial, dijo no, que el club no se vendía, que preferían ser dueños de una sardina que esclavos de un jamón. El sentimiento granota no tiene precio.
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