El optimismo no va con Jorge Lorenzo. Lo reconoce. Aunque de ninguna manera asume que le ataque el pesimismo de vez en cuando. “Soy realista”, se defiende él a menudo. Y esa forma de ver la vida y las carreras le define como deportista. Su estado de ánimo es, la mayoría de las veces, casi más importante que unas suspensiones que trabajen así o asá, unos neumáticos más blandos o más duros, o un asfalto con mejor o peor agarre. Su cabeza tiene la respuesta a sus éxitos y también a sus fracasos, si acaso se puede hablar de fracaso con un dos veces campeón de MotoGP.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1PeBTWP
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire