Las lágrimas de Berlín eran lágrimas de despedida. Andrea Pirlo jugó su última gran final en el Olympiastadion el pasado 6 de junio. Lloró después de la derrota contra el Barcelona. Lloró del cansancio, de amargura, de decepción, y de tristeza por habérsele escapado su tercera Champions. Lloró como lloran los que en su interior ya han tomado la decisión de decir adiós. Esta mañana ha anunciado que jugará en el New York City, junto a David Villa y Frank Lampard. Ha firmado para dos temporadas (cobrará, según los medios estadounidense, unos siete millones de dólares). Es hora de cruzar el charco, emprender una nueva aventura, despedirse del fútbol de elite y tomarse un descanso.
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