El Barcelona aguarda a que el socio vote para conocer al nuevo presidente y Pedro, también. A partir de que hablen las urnas el próximo sábado, el canario tomará la decisión sobre su futuro, idea que le ha amargado el verano. Renovó su contrato, que mejoró económicamente, se casó, se fue de vacaciones y ni por esas quedó tranquilo. No hubo un día que no le diera vueltas a la idea de hacer las maletas y dejar el equipo en el que ha crecido hasta convertirse en un grande, calibrando la posibilidad de cambiar de aires y dejar de ser, en el mejor de los casos, el cuarto delantero a ojos de Luis Enrique, el suplente de lujo a la espalda de Messi, Neymar y Luis Suárez.
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