Iker Casillas ya se había despedido del Madrid, el domingo por la tarde, cuando los dirigentes del club se pusieron en contacto con su representante para convencerle de que el jugador debía acudir al Bernabéu en la mañana de ayer, a otro acto, esta vez presidido por Florentino Pérez. La ceremonia, celebrada en el palco de honor después del mediodía, tuvo menos de homenaje que de reprimenda pública. Casillas se sentó junto a los directivos mientras el presidente del club leía un discurso de pie en el atril de un escenario prefabricado, para explicar que Casillas se marchaba porque quería y que su presencia se debía a la publicación, la víspera, de “informaciones confusas”. Fuentes de la directiva aseguran que el mandatario se refería a la entrevista concedida por los padres del portero al diario ‘El Mundo’ en donde acusaron a Florentino Pérez de haber “montado una campaña de desprestigio” contra su hijo desde 2010.
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