La gloria del día fue para Steve Cummings, ciclista británico del equipo africano Qhubeka. En el terrible e interminable ascenso (una cuesta empinada de tres kilómetros en lo alto de un páramo del Lozère) hacia el aeródromo, Cummings sorprendió a Pinot y Bardet y se llevó la 14ª etapa. Los dos franceses, protagonistas en la subida (se habían ido con autoridad de los demás escapados con el que llevaban todo el día pedaleando), vieron aparecer al británico, cual misil, en el último kilómetro. Se quedaron con cara de derrotados. Pues sabían que con la carretera plana, pocos podían hacer.
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