A Chile le valió la pena aguardar toda la vida para ganar una Copa. La Roja salió campeona por vez primera en su historia a costa de Argentina. La rueda de los penaltis condenó a la selección albiceleste, abatida en la final del Mundial y de la Copa América, y coronó al sufrido Chile. Aunque no hay suerte más cruel que los tiros desde los once metros, los anfitriones se ganaron merecidamente el trofeo por haber negado a Messi, ganador en el Barça, perdedor en Argentina. No ha sido un torneo para delanteros con talento sino para atacantes derrochadores como Alexis; jugadores físicos de la talla de Medel; tácticos categóricos, pocos como Sampaoli; e hinchadas entregadas, ninguna como la de Chile.
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