LeBron James atravesó a todo trapo el quinto capítulo de su particular cruzada por el anillo de la NBA, pero ni siquiera así pudo cantar victoria. A medida que avanza la final se define con mayor nitidez el guión: LeBron contra los Warriors. Su antagonista, Stephen Curry, se crece día a día, pero dispone de un apoyo mucho más cualificado. Los Warriors están al completo. Los Cavaliers echan de menos a tres piezas esenciales: Kyrie Irving, Kevin Love y Varejão. Golden State ganó el quinto partido (104-91) y domina la final por 3-2.
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