Llegó Piqué a la sala de prensa y sacó el teléfono móvil para hacer una foto a los periodistas. Juega su cuarta final de la Champions y se siente cómodo. Dominó la estancia, que llenó de risas al lado de Neymar. Luego apareció Luis Enrique y todo se puso tieso. Dos caras de un mismo equipo. Unos y otros empezaron acordándose de la afición. Primero fue Piqué, que habló de aquellos hinchas que no podrán estar esta noche en Berlín: “Les sentimos muy cerca, espero que disfruten allá donde sea que vean el partido. Hemos luchado todo un año por estar aquí y vamos a darlo todo para levantar esta copa”, avisó. “Deben vivirlo con ilusión y esperanza”, se limitó a decir el entrenador del Barcelona.
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