De Lisboa a Berlín. Del estadio Da Luz al Olympiastadion. Dos finales en un año, como en su día Eto’o, Desailly y Paulo Sousa. Contra el Atlético, el 24 de mayo de 2014, Álvaro Morata entró como revulsivo en el último cuarto de hora y se encontró con la prórroga. Acabó festejando la Décima pero también haciendo las maletas. Cansado y desmotivado -se desahogaba en privado- de luchar contra un muro y de ver que, por mucho que se esforzara y trabajara, nunca tenía demasiadas oportunidades. Mañana, contra el Barcelona, será la pareja de baile de Carlos Tévez. Titular.
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