Un crédito de cinco millones de euros sin intereses, concedido y luego cancelado por la propia FIFA en 2013, fue el acuerdo al que llegó la Federación Irlandesa de Fútbol (FAI) para no llevar ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo el Francia-Irlanda (1-1) de 2009 en el que un gol de Gallas, precedido de una mano clara de Thierry Henry, dio la clasificación a la selección gala para el Mundial de Sudáfrica 2010. La claridad de la acción desató una fuerte indignación en Irlanda y en la comunidad futbolística internacional.
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