Un inevitable escalofrío destempla aun cuando se avanza por la avenida de Jesse Owens hacia la fachada del robusto Estadio Olímpico de Berlín, por primera vez escenario de una final de la Copa de Europa de fútbol. Al fondo, la torre que sirvió de faro al Antílope de Ébano ante los ojos venenosos de Adolf Hitler. A sus pies, la campana reconstruida que también simbolizó los Juegos de 1936. Al frente, el cartel del Juventus-Barcelona, la fiesta anual de la Champions, convertida en el torneo de clubes por excelencia, revestida con toda su mística, de Di Stéfano a Messi.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1ASTfWo
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire