En una Fórmula 1 como la actual, en la que la influencia de los monoplazas triplica la que puedan tener los pilotos que los conducen, si hay un circuito que en cierta medida iguala un poco las cosas ese es el que serpentea por entre las calles de Montecarlo, un tobogán lleno de trampas disfrazadas de muro. Los hay que tardan años en pillarle el truco a la pista pero Max Verstappen, el piloto más joven de la historia del certamen (17 años), se saltó cualquier rodaje y la hizo suya en menos de una hora y media: el holandés terminó el segundo en el primer ensayo del jueves, a una décima de distancia de Lewis Hamilton, a pesar de ser su primera toma de contacto con el trazado.
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