El Granada se hundía después de perder ante el Espanyol. Recién disputada la jornada 34, el equipo andaluz era penúltimo con 25 puntos, a seis de la salvación cuando restaban cuatro partidos para el final de la Liga. El Granada de Abel Resino solo había ganado uno de los últimos 13 partidos (más ocho derrotas y cuatro empates, con un doloroso 9-1 encajado en el Santiago Bernabéu). Tras esa derrota ante el Espanyol, hubo una reunión de urgencia en Los Cármenes. “Nos sentamos y decidimos que nos la teníamos que jugar a cara o cruz. Así que llamé a Sandoval de madrugada y me cogió el teléfono. Aceptó el reto y al día siguiente estaba entrenando al equipo”, relató Quique Pina, presidente del Granada, a los micrófonos de El Larguero.
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