James Harden echó por la borda su espléndida actuación y la ocasión de oro que tuvieron los Houston Rockets para empatar la final de la Conferencia Oeste. El barbudo alero, presionado por su gran rival Stephen Curry y por su implacable marcador Klay Thompson, perdió el último balón y los Golden State Warriors preservaron su mínima renta (99-98) y se anotaron el 2-0 en la serie.
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