Último minuto del tiempo de prolongación. Pase largo, frontal, sobre el área del Ajax. Toque de Fernando Llorente, toque de Alli, remate de Moura estirando la pierna, sin apenas ángulo, sin apenas fuerza. Rechaza De Ligt y viaje lánguido del balón hacia la red. Onana cae como un peso inerte. Cae De Jong, cae Ziyech, cae Mazraoui. Los jugadores que se veían en la final, que con el 2-0 se sentían en Madrid después de una epopeya formidable, se derrumban sobre la hierba porque ven cómo el equipo que dominaron durante casi dos partidos se repone y los liquida en la jugada más prosaica de la noche. El público se queda de piedra. La música de los coros se extingue. El Tottenham remonta por segunda vez en el último minuto una eliminatoria que tenía perdida. Por primera vez en su historia el equipo con más solera de Londres jugará una final de Copa de Europa. Le espera el Liverpool el 1 de junio en Madrid.
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