“Cuando viajo, te encuentro. Como un saludo a dos manos, he venido a casa. Sí, he venido a casa”. Los más de 3.000 islandeses en el Estadio del Spartak cantaron su himno, no el de la nación, sino la popular canción Ég er kominn heim (He vuelto a casa) de Helgi Björnsson. La cantaron todos juntos, unidos, sin señalar a nadie. Los 30.000 argentinos, en cambio, solo tenían ojos para Messi. “Que de la mano de Leo Messi, toda la vuelta vamos a dar”, contestaba la hinchada Albiceleste. Cuando el videomarcador enumeraba a sus futbolistas, los seguidores argentinos no decían ni mu, explotaron, sin embargo, en el momento en el que apareció la foto del 10 azulgrana.
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